Categorías
Blog

Emociones y Cambio

Los cambios no siempre son sencillos. En ocasiones parece bastar con tomar una decisión o con seguir una estrategia. Pero, ¿qué pasa cuando nada de esto es suficiente? Los miedos y la frustración entran en acción y nos pueden dejar bloqueadas.

Cuando generamos un cambio, necesitamos crear una ruptura con lo anterior; morir a lo que ya no necesitamos y entregarnos con confianza a lo nuevo que ha de venir.

En teoría suena a algo sencillo, pero… ¿Te ha pasado alguna vez que te has quedado bloqueada en medio de ese cambio? ¿Que creaste la ruptura, te entregaste con confianza, te esforzaste con perseverancia, con estrategia y, a pesar de todo ello, no conseguiste avanzar? Te sentiste que no podías avanzar hacia lo nuevo ni retroceder hacia lo viejo?  Es una sensación muy frustrante y hasta desesperante, que a mí personalmente me llevó a vivir momentos muy duros.

Cuando tomas la decisión y te pones en marcha para conseguir un cambio, la incertidumbre te acompaña casi a diario. Y en general, tenemos bastante intolerancia a la incertidumbre … Por eso, hacemos todo lo posible por volver enseguida al control. Ese control suele ser nuestra zona de confort y es lo que nos hacer querer volver a lo viejo. Y aunque aquello ya no te gustara, quizá ahora ¡hasta le veas el lado positivo! 

Y es posible que regreses a tu zona de confort y recuperes el control temporalmente, hasta que vuelvas a sentir ese vacío que te indica que ese ya no es tu lugar. Sin embargo, también puede ser que en esa vuelta atrás te des cuenta de que ¡no hay vuelta posible! ¿Cómo? ¡pero si era mi salvavidas! ¡Daba por garantizado que podía volver! … Entonces puede que entres en pánico o te sientas en un callejón sin salida.

¿Por qué no consigo el cambio que deseo?

Para generar un cambio importante, no nos vale sólo con informarnos o tener una buena estrategia. Una buena estrategia es clave, pero insuficiente si no va acompañada de un buen estado emocional y de una mente que te acompañe en esa intención de cambio. Por ello, para mí fue y sigue siendo clave trabajar en aspectos como las creencias limitantes, los pensamientos autosaboteadores o la gestión emocional para poder sostener los cambios que quiero en mi vida.

Muchas mujeres, cuando experimentamos un gran cambio como, por ejemplo, el emprendimiento o la maternidad, pasamos por una montaña rusa de emociones: miedo, rabia, frustración, tristeza, sensación de bloqueo, pánico… Pero la mayoría nos enteramos de que no éramos las únicas cuando ya hemos pasado lo peor. Y  es que, este malestar, no es algo que vayamos vociferando por el mundo… Solemos callar, tragar y pasarlo como podemos. 

Pero, ¿y si hubiera una forma más ligera de vivir esta situación? En mi opinión, sí que la hay. En primer lugar, visibilizando estas emociones asociadas a los procesos de transformación. En segundo, a título personal, informándonos de por qué vivimos lo que vivimos y buscando las herramientas que nos ayudan a sostener este cambio. Y por último, creando tu red de apoyo. Sólo tú puedes dar el salto, pero no estás sola en el camino. Te invito a conectar conmigo si estás pasando por ello.