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Estudio Meditación y Endometriosis

El pasado mes de mayo comenzamos una serie de estudios cuyo propósito es ver el efecto que tienen algunas formas naturales de combatir el dolor menstrual de cara a poder analizar alternativas que ayuden a mejorar la calidad de vida de las mujeres. 

Decidimos comenzar con la meditación como forma de alivio del dolor y de mejora del estado emocional. Asimismo, quisimos ponernos en los casos más extremos de dolor. Por ello, nos pusimos en contacto con ADAEC y otras agrupaciones de mujeres con endometriosis como, por ejemplo, Con(Vivir) con Endometriosis y tuvimos el placer de contar con su colaboración para ayudarnos a dar difusión al estudio «Meditación y Endometriosis» para que las mujeres que quisieran, pudieran participar voluntariamente. 

Para este estudio partíamos de dos hipótesis

1 – La meditación puede ayudar a las mujeres con endometriosis a mejorar su calidad de vida (reduciendo su dolor e incrementando su bienestar emocional)

2 – Una meditación centrada el útero, puede ayudar a las mujeres con endometriosis a mejorar su calidad de vida en mayor medida que otro tipo de meditación

Y para medir la mejora en la calidad de vida, definimos los siguientes resultados clave:

1 – El nivel de dolor se reduce en 2 o más puntos en, al menos, el 70% de las mujeres.

2 – La frecuencia con la que sienten emociones “negativas” se reduce en al menos el 70% de los mujeres.

3 – La frecuencia con la que sienten emociones “positivas” se incrementa en al menos el 70% de las mujeres.

Para afirmar una mejora sustancial como mejora en la calidad de vida, deberían cumplirse al menos 2 de estos 3 resultados clave.

En el estudio participaron un total de 30 mujeres que dividimos en 3 grupos aleatorios: un grupo que no realizaba meditación guiada (que nos ayudaría a comparar datos) y otros dos grupos que sí lo hacían. Uno de los grupos de meditadoras, siguieron una meditación guiada centrada en la visualización y activación de los Chakras y, el otro, realizaba una meditación guiada centrada en la conexión con el útero. El estudio duró 2 meses, durante los cuales, las participantes realizaron la meditación una media de 6 días por semana.

Todas las mujeres reportaron antes de comenzar, datos acerca del nivel de dolor y la frecuencia con la que sentían determinadas emociones. Asimismo, durante el estudio, reportaron a diario el nivel de dolor que habían sentido y semanalmente, las emociones que más se habían repetido.  Estos datos nos ayudaron a ver la evolución caso por caso, de cara a hacer en análisis final y ver si la evolución era positiva en el 70% de los casos o no.

Los resultados del estudio, a pesar de arrojar algunos datos optimistas, refutaron ambas hipótesis por no cumplir al menos 2 de los 3 resultados clave que establecimos como criterio.

En el caso de la primera hipótesis, el estudio denota que se produjeron mejoras especialmente a nivel emocional. El 75% de las participantes que meditaron, redujeron la frecuencia con la que sintieron emociones como la rabia, la impotencia, la tristeza o el miedo. Sin embargo, sólo el  25% incrementó la frecuencia con la que sintieron calma, alegría, vitalidad, calma o dulzura y redujo el nivel de dolor en al menos 2 puntos con respecto a su valoración inicial.

Al desglosar los datos entre los dos tipos de meditaciones realizadas, observamos que en el caso de la meditación de Activación de los chakras, las mejoras son más altas que en en el caso de la meditación del útero. En la primera, el 89% de las mujeres redujo las emociones negativas, el 33% incrementó la frecuencia de emociones positivas y el 43% redujo en al menos 2 puntos el nivel de dolor. A pesar de seguir lejos del 70%, los datos son mucho más alentadores en este grupo que en de la meditación del útero, quienes redujeron un 57% redujo las emociones negativas, y tan sólo el 14% incrementó las positivas y redujo el nivel de dolor.

Así pues, parece que el tipo de meditación, puede tener gran influencia en los resultados. Estos datos refutan la segunda hipótesis acerca de obtener mejores resultados con una meditación centrada en el útero. De hecho, los datos de la meditación del útero, son muy similares a los del grupo que no meditaba, en cuanto al estado emocional, e incluso está por debajo en la mejora del dolor. 

A pesar de que los resultados estén lejos del 70% de los casos que establecimos como objetivo, sí podemos observar ciertos efectos positivos que me encantaría que pudieran ser investigados. Lejos de ser éste un estudio científico (no es mi campo), ojalá éste inspire o provoque lo suficiente para que algunos profesionales del sector de la salud capacitados en realizar estudios avalados científicamente, investiguen el impacto de la meditación y el trabajo sobre los chakras como una herramienta para aliviar dolor y mejorar el estado emocional en mujeres con dolor menstrual y endometriosis.